ADVERTENCIAS

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INTRODUCCIÓN
1. EFICACIA Y CALIDAD2.
2. CÓMO VER LA NORMA3.
3. NORMAS GENERALES 
4. LA DESCRIPCIÓN
5. LA ORACIÓN
6. ACENTO ORTOGRÁFICO
7. CÓMO ILUSTRAR
8. EJEMPLOS
ADVERTENCIAS

TÉRMINOS Y CONDICIONES


"Las palabras de los sabios son como aguijones, y los coleccionistas de frases célebres, como clavos hincados. [...] En cuanto a cualquier cosa además de estas, hijo mío, acepta una advertencia: Hacer muchos libros es una labor interminable, y aplicarse mucho a ellos fatiga la carne.” 
(Eclesiastés 12:11-12)

USA UN BUEN DICCIONARIO

Una de las herramientas básicas de cualquier redactor es el diccionario, que es donde están alistadas la mayoría de las palabras de uso común. Los hay de todas clases. Por ejemplo, palabras que aparecen en un diccionario tal vez no aparezcan en otro. Por eso, me refiero como herramienta básica al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española por ser el que a mi juicio merece mi mayor respeto. 

Cierta vez pregunté a mi alumno de oratoria Fernando Peña Portella, lingüista de la Universidad de Lima, por qué en cierto diccionario y manual de consulta no aparecían ciertas definiciones respeto a ciertas palabras. Su respuesta me enseñó una gran lección: "Esos no son diccionarios ni manuales académicos".

Siempre es mejor consultar un texto académico. No es difícil. Están a un clic de distancia por Internet. Por ejemplo, en la página principal del Diccionario de la Academia hallarás un link que te redirige al Diccionario Panhispánico de Dudas, donde podrás consultarles. Por ejemplo, ¿se escribe "consultar a" o "consultar con"? ¡Sal de la duda valiéndote de esa interesante herramienta!

Los diccionarios académicos son libros en constante revisión que recogen y explican, en orden alfabético, las palabras más usadas en el mundo hispano. No te dicen cómo debes hablar, sino qué palabras suele usar la gente en el mundo, tanto a nivel popular como culto.

Al mostrarte qué palabras usa más gente, te ayuda a comunicar tu mensaje más extensamente y de la mejor manera. Si estás consciente de que tu vocabulario necesita una mejora, lo mejor que puedes hacer para dar a tus palabras un toque de distinción es consultar el diccionario.

Algunas personas dirían “capaz llegó tarde” queriendo decir “quizás llegó tarde”, o “repetirlo sería redundar” queriendo decir: “repetirlo sería una redundancia”. Abre el diccionario y asegúrate si es correcto decir “capaz” o “quizás” en esos casos, porque no significa lo mismo; tampoco significan lo mismo “redundar” y “redundancia”.

No es prudente que uses palabras cuyo significado no conoces con exactitud. A veces yo lo he hecho, pero tan pronto como me he percatado, he hecho los ajustes necesarios. ¡Listo! ¿Verdad que no quisieras generar confusión ni mostrar falta de responsabilidad en este asunto, sobre todo si las decisiones de tus lectores y oyentes dependen de la información que se les presenta?

El diccionario contiene uno o más significados para cada palabra alistada, llamados acepciones, y te sirven para escoger la que mejor se adapte a tu redacción a fin de evitar malentendidos y confusiones.

Otro beneficio que te ofrece la Real Academia es La nueva Gramática de la Lengua Española". Un libro de texto de consulta obligada. Puedes conseguirlo en casi cualquier buena librería.

EVITA LA REDUNDANCIA

Redundancia es el uso excesivo de cierta palabra o información que sobra. Algunos la llaman peyorativamente "rebuznancia". ("La especialidad del especialista")

“Las palabras que expresamos son palabras que usamos para expresarnos con expresiones que expresan lo que pensamos.” Basta decir: “Las palabras que decimos expresan lo que pensamos”.

“Conformar sus asuntos conforme a los requisitos.” Basta decir: “Conformar sus asuntos a los requisitos”.

“Nuestra decisión resoluta.” Una resolución es una decisión. Basta decir: “Nuestra decisión” o "nuestra resolución”.

“Por la ribera del río”. ”Ribera” significa “borde del río”. Basta decir: “Por la ribera”.

“Se dirige directamente a ti.” Basta decir: “Se dirige a ti.”

“Le conviene tener que tener en cuenta.” Basta decir: “Le conviene tener en cuenta”.

“Su contrato de usted”. “Su” significa “de usted”. Basta decir: “Su contrato”.

“Le atribuyeron a él.” “Le” significa “a él”. Basta con decir: “Le atribuyeron”.

“No importa lo que haya pasado en el pasado.” Basta decir: “No importa lo que haya pasado”.

“La esperanza que esperamos.” ”Esperanza” es lo que esperamos. Basta decir: “Lo que esperamos”.

EVITA LAS MULETILLAS

Una muletilla es una palabra o conjunto de palabras que se repiten sin que haya necesidad. Y aunque las muletillas se manifiestan especialmente en el habla, la redundancia por escrito puede convertirse en un defecto similar, pero en la escritura.

Muletillas muy comunes son “la cual”, "¿no?", "¿no es cierto?", "ehhh", esteeee", "emmm". Algunas personas dicen que las usan como apoyo para seguir hablando. Pero proyectan una imagen desagradable. Por ejemplo, “Yo tenía dos hermanos, la cual me alegraba, porque me sentía acompañada. Pero mis padres nos separaron desde muy niños, la cual me afectó. Hubiera querido rehacer el pasado, pero no podía hacer nada. Tenía que aceptarlo, la cual fue desastroso.” Bastaba con decir: “Yo tenía dos hermanos, lo que me alegraba, porque me sentía acompañada. Pero mis padres nos separaron desde muy niños y eso me afectó. Hubiera querido rehacer el pasado, pero ya no podía hacer nada. Tenía que aceptarlo. Fue desastroso.”

MANTÉN LA CONCORDANCIA ENTRE TIEMPOS Y GÉNEROS

A medida que redactes, asegúrate de enlazar razonablemente bien los elementos de la oración, lo que llamamos concordancia.

El sistema y la gente que lo apoya será cambiado.
El sistema y la gente que lo apoya serán cambiados.

Juana y María serán invitados a la fiesta.
Juana y María serán invitadas a la fiesta.

El resultado de los análisis han sido favorables.
El resultado de los análisis ha sido favorable.

Una pareja de policías entraron a la tienda.
Una pareja de policías entró a la tienda.

Es esencial que cada uno permanezcamos alerta.
Es esencial que cada uno permanezca alerta.

Una de las maneras que debemos imitar a Luis.
Una manera como debemos imitar a Luis.

Un asunto en la cual debemos pensar.
Un asunto en el cual debemos pensar.
Un asunto en el que debemos pensar.

Cada uno de ellos se están esforzando.
Cada uno de ellos se está esforzando.

NUMERA LAS PÁGINAS

Una cosa principal es numerar las páginas. Sería una desgracia imprimir todo el trabajo y luego tropezar y desparramarlo todo sin tener una manera de reordenarlas rápidamente. Tenerlas numeradas te facilita la tarea, y además, te sirve para anotar referencias y notas a pie de página. Si usas el programa Word, solo haz clic en la función INSERTAR | NÚMEROS DE PÁGINA.

SUJETA LAS PÁGINAS

Si vas a realizar una lectura pública, te sugiero sujetar las hojas con una grapa o usar un tablero, ya sea que hables al aire libre o en un lugar cerrado. Una brisa o un traspié podrían jugarte una mala pasada.

No confíes del todo en los equipos electrónicos. Pueden fallar. Adelántate al problema y lleva contigo un documento de respaldo.

Pueden observarse muchos otros aspectos, pero no es mi propósito hacer un análisis técnico ni minucioso. Recuerda que el propósito de estos artículos es ayudarte a comprender un poco mejor lo que significa redactar una simple idea, no convertirte en un gran escritor. La finalidad es que pongas a un lado cualquier sentimiento de ineptitud y comiences a escribir tus ideas, las examines y les des un poco de corrección, no en sentido gramatical ni ortográfico, sino especialmente respecto a la armonía general del pensamiento.

A veces la terminología gramatical asusta a las personas, atentando contra su iniciativa, de modo que pocos se atreven a escribir y mostrar a los demás lo que han escrito. Se avergüenzan de manifestar sus sentimientos. Pero con este conocimiento básico pueden comprender mejor que “decirlo a su manera” es su estilo personal, ¡y pueden decirlo de mil formas!

Espero que de algún modo haya despertado en ti el deseo de comenzar a redactar tus temas, aplicándoles algunas de las sugerencias mencionadas. Poco a poco, no solo te vendrá la inspiración, sino la corrección. 

Son muchos los tomos de la Academia para ayudarnos a entender nuestra lengua, su gramática y ortografía y el significado de las palabras. Queremos apreciar su contenido. Pero no es materialmente posible estudiarlos completamente sin un amor profundo por el idioma. Por eso la sintaxis, asonancia, cacofonía, sinécdoque, onomatopeya, etopeya, alegorismo, metonimia, tropo, antítesis, hipérbole, perífrasis, yuxtaposición, prosopográfico, exordio, peroración, prosaico, égloga, sainete y otras palabras raras seguirán sonándote extrañas por mucho tiempo.

Para escribir bien tienes que comenzar a escribir cuanto antes, porque así también cuanto antes comenzarás a acumular la experiencia y práctica que necesitas. Simplemente redacta tus discursos poco a poco procurando dar la mayor claridad al sujeto (protagonista) y al predicado (el suceso). Después estudiarás los detalles más a fondo y entenderás las muchas definiciones y explicaciones. 

Recuerda que la corrección eficaz y la corrección de calidad difieren, y que aunque la corrección de calidad se basa en un conocimiento de las normas y los procedimientos, lo importante es que seas original y que tus lectores entiendan tus mensajes.

Si quieres decir: “El sentimiento que brota desde lo más profundo de mi corazón es semejante a un barco que se aleja triste río abajo en el atardecer de mis años”, ¡simplemente escríbelo así! Luego podrás modificarlo cuantas veces quieras, ¡y listo! No te preocupes si le faltan o le sobran comas, o si tiene buena sintaxis, asonancia o cacofonía. Solo escríbelo y disfrútalo. Tu corrección, es decir, la manera correcta de redactar, vendrá con el uso y el tiempo. 

Recuerda siempre esto: Ningún ser humano escribe perfecto.

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